Banca 2026: de la promesa a la práctica

En Latinoamérica y a nivel global, 2025 quedará como el año en que la brecha entre discurso y práctica en la banca empezó a cerrarse. La presión del cliente, la exigencia regulatoria y la irrupción tecnológica obligaron a las entidades a mover ficha, dando lugar a proyectos de inteligencia artificial a escala, arquitecturas abiertas y un nuevo terreno competitivo rumbo a 2026.

La presión no se detiene: clientes que reclaman inmediatez, reguladores que endurecen controles y competidores tecnológicos que operan sin las restricciones de la banca tradicional. Ante este escenario, las entidades financieras deben adaptarse con velocidad y repensar la estrategia tecnológica desde el núcleo mismo del negocio.

Bill Borden, vicepresidente corporativo de Servicios Financieros en Microsoft, lo resumió así: “Estamos viendo un cambio de paradigma: la inteligencia artificial, combinada con datos confiables y plataformas abiertas, redefine cómo los bancos construyen valor con sus clientes. Ya no se trata solo de eficiencia: se trata de confianza y crecimiento sostenible” (Microsoft).


Inteligencia artificial: un aliado en la industria

Si algo distinguió al 2025 fue la maduración de la inteligencia artificial en la banca. Lo que hace apenas tres años eran pilotos de bajo alcance, hoy son despliegues a escala que impactan la atención al cliente, la gestión de riesgos y el cumplimiento normativo.

En Brasil, Bradesco implementó un asistente basado en Azure OpenAI que logró un 82 % de resolución en primer contacto, mientras que su motor de auditoría AILA mejoró un 65 % la eficiencia de los procesos de control (Microsoft).

En Argentina, Banco Ciudad desplegó diez agentes de IA en apenas seis meses, liberando 2.400 horas de trabajo operativo al año y generando un ahorro mensual superior a los USD 14.000 (Microsoft).

¿Qué significa esto para la región? Que la IA dejó de ser una herramienta de reducción de costos para convertirse en un componente estratégico del core bancario. No se trata solo de responder más rápido, sino de anticipar, personalizar y construir confianza. 

Hacia 2026, el desafío será escalar hacia una IA más humana y contextual, capaz de comprender el entorno del cliente y operar con transparencia auditable.


Regulación: del obstáculo a la ventaja

Históricamente, el compliance fue visto como un freno a la innovación. Pero en 2025, la narrativa cambió. En una región LATAM marcada por marcos regulatorios exigentes, las instituciones que lograron integrar el cumplimiento como parte de su estrategia tecnológica descubrieron una ventaja competitiva.

El estudio de Fintech Americas sobre 2025 lo deja claro: “los bancos que convierten la regulación en un driver de confianza estarán mejor posicionados para crecer” (Latam Fintech).

A nivel global, Microsoft reforzó este enfoque al expandir las localizaciones fiscales y regulatorias de Dynamics 365 en varios países de Latinoamérica (Microsoft Docs).

Esto marca que el compliance ya no se mide solo por evitar sanciones. Hoy es un activo que fortalece la reputación, mejora la relación con clientes y genera resiliencia frente a cambios normativos acelerados. 

Charlie Bell, vicepresidente de Seguridad y Cumplimiento en Microsoft comenta al respecto que “la regulación financiera no tiene por qué ser un obstáculo: cuando se la aborda con plataformas flexibles y seguras, se convierte en un acelerador de confianza y resiliencia”.


Arquitecturas abiertas: el fin de los silos

Otro cambio decisivo de 2025 fue la consolidación de las arquitecturas abiertas y escalables. La era de los sistemas cerrados dio paso a nubes híbridas, data lakes y APIs que permiten integrar el core bancario con soluciones de CRM, fintechs y nuevos canales digitales.

Banco PAN en Brasil logró un incremento del 33 % en su velocidad operativa gracias a la integración de Dynamics 365 Customer Service con su core (Microsoft).

Este ejemplo denota que los bancos ya no necesitan esperar meses para lanzar un producto. La modularidad tecnológica les permite desplegar billeteras digitales, abrir sucursales virtuales o integrarse con fintechs en cuestión de semanas.

 Priscyla Laham, gerente general de Microsoft Brasil, comparte su visión: “lo que diferencia hoy a un banco líder no es el tamaño de su core, sino la capacidad de integrarse rápido y escalar nuevos modelos de negocio”.

De cara a 2026, la tendencia es clara: los líderes serán aquellos que adopten ecosistemas vivos, donde el core no sea un cuello de botella, sino una plataforma flexible que habilite innovación continua.


Lo que estos cambios nos dicen

  • El core bancario dejó de ser un ancla. La adopción de arquitecturas abiertas —ya sea a través de nubes híbridas, APIs o data lakes— demostró que la flexibilidad es hoy la única forma de competir. Los bancos que siguen con sistemas cerrados no solo pierden velocidad: comprometen su capacidad de integrarse a ecosistemas financieros que se mueven cada vez más rápido.
  • La regulación pasó de amenaza a diferencial. En lugar de ser el freno histórico, el compliance empieza a funcionar como ventaja. Las entidades que lograron automatizar trazabilidad y reportes están mejor preparadas para cambios normativos y, al mismo tiempo, fortalecen su reputación. En un sector basado en la confianza, esto pesa tanto como el balance trimestral.
  • La IA ya no es “front office” solamente. Lo relevante de 2025 no fue que chatbots respondieran más rápido, sino que la inteligencia artificial empezó a penetrar procesos sensibles: auditoría, prevención de fraude, scoring crediticio. Esto plantea un nuevo dilema: la eficiencia que aporta la IA será sostenible solo si se la combina con transparencia y capacidad de auditoría.
  • El cliente mide hechos, no discursos. Los usuarios ya probaron experiencias más rápidas, personalizadas y seguras. Ese estándar, una vez alcanzado, no retrocede. La vara del sector dejó de estar en “hacer digital” y pasó a estar en “hacer confiable y escalable”.

Nuestra experiencia en AW 

Estos cambios no son teoría para nosotros: en AW ya los vivimos junto a entidades de la región que decidieron transformar su forma de operar con Dynamics 365.

  • En el Banco Tierra del Fuego (Argentina), acompañamos la migración a Dynamics 365 Customer Service en la nube, lo que permitió desplegar un modelo de atención omnicanal con trazabilidad completa de cada interacción. El resultado fue más agilidad en el backoffice y cumplimiento normativo garantizado, un tema crítico en una entidad pública con alcance regional.
  • En el caso de ICBC Argentina, el desafío era otro: centralizar datos dispersos y modernizar los procesos comerciales. Con la implementación de Dynamics 365 Sales para más de 400 usuarios, lograron digitalizar la originación de productos y unificar la relación con sus clientes. Hoy trabajan sobre una única fuente de información, lo que se traduce en mayor productividad y capacidad de respuesta comercial.
  • Por su parte, un líder regional en medios de pago eligió integrar Dynamics 365 Customer Insights y Dynamics 365 Marketing para gestionar de manera inteligente su enorme base de usuarios. La plataforma permitió unificar millones de registros de clientes, crear segmentaciones avanzadas y lanzar campañas omnicanal personalizadas. Con ello, no solo optimizan la experiencia del cliente, sino que sentaron bases sólidas para nuevos modelos de fidelización.

Más que proyectos aislados, estos casos muestran cómo la combinación de inteligencia artificial, cumplimiento normativo y arquitecturas abiertas empieza a tomar cuerpo en la práctica, con impacto tangible en la competitividad y en la confianza de los clientes finales.


2026: un año de consolidación

Si 2025 marcó el cierre de la brecha entre discurso y práctica, 2026 se perfila como un período de consolidación. El diferencial ya no está solo en adoptar tecnología, sino en transformarla en impacto real de negocio: IA con transparencia, compliance como acelerador y arquitecturas abiertas que habilitan innovación continua.

La transformación digital dejó de ser opcional: hoy es el boleto de entrada para competir en la próxima década de la banca regional. En AW lo vemos en cada proyecto: cuando la tecnología se integra al núcleo de la operación, los resultados se traducen en confianza, cumplimiento y crecimiento tangible.